Por unas aulas más internacionales

Por unas aulas más internacionales

Creo que convendrán conmigo en que el curso pasado fue anómalo por muchas razones, casi todas ellas derivadas de las restricciones sanitarias y de movilidad impuestas por la pandemia: aulas con separación entre estudiantes y profesores, uso continuado de la mascarilla durante la impartición de la docencia, habilitación de recursos virtuales para la conexión a distancia de estudiantes aislados o contagiados por el virus y de estudiantes que no podían salir de sus países, distancia social y afectiva que repercutió en la vida académica y, en definitiva, en “vivir la universidad”.

Todas las titulaciones se impartieron, se aprendieron rápidamente recursos para la virtualización de la docencia pero, personalmente, y quizás muchos de los profesores también convengan conmigo en este sentimiento, eché de menos la presencia de estudiantes internacionales en mis clases: es verdad que contamos con algunos estudiantes Erasmus y algunos procedentes de Hispanoamérica, pocos, en cualquier caso, si pensamos en las altas cifras de movilidad internacional de las que disfrutaba la USAL antes de la pandemia; pero casi desaparecieron los estudiantes procedentes de Estados Unidos o de China, dos países habitualmente acostumbrados a la movilidad internacional de sus estudiantes universitarios.

Los estudiantes internacionales en las aulas diversifican y enriquecen el paisaje discente, a la vez que descubren otras formas de aprender. Sus compañeros nacionales también descubren otros modos de abordar el conocimiento y el estudio de las materias de su titulación, lo que contribuye, en cierto modo, a su “internacionalización en casa”. Contar con estudiantes internacionales en las aulas es sumamente beneficioso para una universidad comprometida con el fomento de valores democráticos como el respeto a la diversidad cultural, la tolerancia o la comunicación y el entendimiento entre los pueblos.

Aprovechemos la mejora de la situación sanitaria mundial para fomentar el retorno de los estudiantes internacionales a la USAL. El Programa Erasmus+ está plenamente consolidado y será fácil volver a contar con altas cifras de estudiantes europeos; pero debemos procurar la atracción de estudiantes procedentes de otras partes del mundo: Estados Unidos, China, pero también Corea, o Japón, cuyos estudiantes abundaron en la USAL hasta finales del siglo pasado pero que, por alguna razón, dejaron de venir. Ahora que contamos con un grado y dos titulaciones de máster dedicados a los estudios de Asia Oriental y que el Centro Cultural Hispano Japonés cuenta con más de veinte años de funcionamiento continuado es el momento de renovar nuestra capacidad de atracción de estudiantes, profesores e investigadores japoneses. Sin olvidar a Corea, Taiwan y China.

Aprovechemos la virtualización a la que se vio obligada nuestra universidad para mantener el curso académico 2019-2020 y para facilitar el acceso a la enseñanza en el curso 2020-2021 y creemos modelos mixtos de enseñanza presencial y virtual que permita la movilidad de estudiantes internacionales a la USAL por cortos períodos de tiempo, como un cuatrimestre, por ejemplo; en este sentido, la formación permanente ofrece también muchas posibilidades de atracción de profesionales internacionales durante sus períodos no laborables. Aporto un ejemplo muy próximo sobre un título propio de mi Departamento de Lengua española para la actualización didáctica de profesores de español procedentes de Estados Unidos, el Máster “Salamanca” para profesores de español como lengua extranjera: la docencia presencial en la USAL se lleva a cabo durante los meses de junio y julio, período de vacaciones escolares para los destinatarios del título, y el resto de la docencia se realiza de manera no presencial durante el curso académico, con lo que se logra la conciliación de la vida laboral y la formación académica y aumenta la internacionalización de nuestra universidad.

Una crisis, como la sanitaria que ha cambiado nuestras vidas en estos dos últimos años, es una oportunidad para la exploración de nuevas vías de atracción de estudiantes internacionales a la USAL. Usemos la imaginación y creemos programas de enseñanza innovadores que vuelvan a llenar nuestras aulas de diversidad.

Noemí Domínguez García

Profesora Titular

Departamento de Lengua Española

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