Por qué hay que pensar estratégicamente

Por qué hay que pensar estratégicamente

Cuando se dice que la Universidad debe pensar estratégicamente, que tiene la obligación de trascender lo cotidiano y delimitar objetivos a medio y largo plazo, no hablamos de cosas abstractas, ni irrealizables, ni desconectadas de nuestro medio o que carezcan de incidencia real en nuestro propio trabajo. Reflexionando sobre las oportunidades de mejora de la Universidad de Salamanca, he recordado nuestra participación hace unos años en el programa Campus de Excelencia Internacional (CEI) impulsado por el Ministerio de Educación. Este proyecto estratégico permitió, entre otras cosas, proyectar con éxito la marca “Estudio de Salamanca (Studii Salamantini)” como referente global del saber y el conocimiento, profundizando en su función de referencia como institución de Educación Superior en Iberoamérica.

El CEI supuso una tarea de reflexión profunda de las fortalezas y deficiencias de nuestra Universidad, que permitió planificar acciones a medio largo plazo que fueron importantísimas. Toda la comunidad universitaria participó en el análisis de la realidad de nuestros centros, departamentos, institutos y servicios e hizo una labor encaminada a predecir a medio-largo plazo lo que nuestra universidad podía llegar a ser, elaborando un proyecto estratégico adecuadamente planificado de mejora de la misma que, desde mi punto de vista, contribuyó enormemente a la evolución, transformación, actualización y adecuación del sistema universitario salmantino a los nuevos retos del futuro.

Con este contexto de fondo, el proyecto CEI Studii Salamantini planteó dos focos de atención principales en sus acciones: el fomento de la lengua, cultura y valores del Español, y el desarrollo y la transferencia del conocimiento adquirido en el campo de las Biociencias. Con ello, y a través de varios programas cuidadosamente definidos, se dinamizó la promoción de un Campus multidisciplinar y transfronterizo, así como un modelo de Universidad moderna que promovía la innovación abierta en la red y la atracción y movilidad de talentos (investigadores, profesores, profesionales, estudiantes y ciudadanos). El trabajo de todos, junto con la aportación económica del Ministerio de Educación gestionada a través de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, hizo posible que el cumplimiento total de las acciones previstas fuese una realidad, pese a las limitaciones temporales y económicas entonces existentes que obligaron en su momento a redimensionar, también con una planificación exquisita, el proyecto original. La transformación del campus fue evidente en aspectos como la consolidación de infraestructuras y servicios; la integración de la docencia, la investigación, la empresa y la vida universitaria con el entorno urbano y monumental de Salamanca, y en la mejora de la accesibilidad y movilidad intra e intercampus.

En conclusión, el avance notable y relevante de nuestra universidad no puede lograrse buscando sólo soluciones puntuales que resuelvan nuestro día a día. Por el contrario, debemos incidir en proyectos de planificación estratégica a medio y largo plazo, concurriendo a programas de financiación que permitan asegurar no sólo una mayor incidencia e impacto de nuestro CEI, sino que garanticen una continuidad en el tiempo, facilitando a su vez un crecimiento viable vinculado a todos los actores de la sociedad implicados.

Pastora Vega Cruz

Facultad de Ciencias

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