“Donde está el peligro, crece también lo que salva” F. Hölderlin (1770-1843)

internacionalización

La internacionalización es, sin duda, un gran desafío. La globalización permite que la competencia en todas las actividades humanas se desplace de lo local a un ámbito universal. El correlato de ello para las universidades es que el que fuera su “mercado cautivo” de estudiantes puede acceder ahora a prácticamente cualquier universidad del mundo, pero, a su vez, cualquier joven del mundo es ahora su potencial estudiante. Ahora, ese “universo de profesores y estudiantes” que desde Salamanca dio nombre a los centros de enseñanza superior de todas las naciones es verdaderamente universal.

La actual pandemia ha demostrado que lo que Hölderlin dijo en forma poética era, en realidad, una afirmación profética. Así, la globalización con su facilidad de desplazamiento y la intensidad de las relaciones internacionales ha permitido una inusitada velocidad en la tasa de contagios en la presente pandemia, pero esa misma globalización es la que ha permitido que dispusiéramos de una vacuna en una fracción del tiempo que hubiera podido esperarse.

En nuestro caso el desarrollo de la Unión Europea y la colaboración entre sus universidades, simbólicamente representada por el programa Erasmus, son algunos de los logros más valorados por la ciudadanía. Precisamente, en la demanda de plazas de Erasmus nuestra universidad siempre ocupó un lugar destacado. Por otro lado, el prestigio de la Universidad de Salamanca en los medios culturales de América Latina no necesita ser remarcado. Finalmente, la actual pandemia ha incrementado la conciencia en la ciudadanía de que se debe invertir en educación y en investigación y que estas no pueden desarrollarse sino en un marco global de cooperación. La sociedad está deseosa de financiar un trabajo que salva. Estas tres circunstancias, entre otras, explican la perentoria necesidad de que nuestra universidad se vuelque como antaño en su internacionalización.

Por ello, hagamos que se pongan los medios para estar listos, en cuanto las circunstancias sanitarias lo permitan, para estimular la movilidad internacional de estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios; participemos en mayor medida en programas formativos con universidades extranjeras (conjuntos o dobles, presenciales o virtuales); incrementemos los equipos de investigación y las publicaciones de carácter internacional; incorporemos docentes e investigadores extranjeros de forma permanente o temporal a nuestra comunidad universitaria y mantengamos delegaciones estables en otros países cuando el beneficio por obtener a medio y largo plazo sea evidente. A pesar de la preocupante situación sanitaria y económica, no debemos dejar de apreciar la importancia de la dimensión internacional para sentar unas bases sólidas que nos ayuden a construir un futuro mejor para la Universidad de Salamanca, el futuro mejor con que todos soñamos. 

Recordemos, pues, y demos sentido a la última estrofa del Gaudeamus Igitur 

Alma Mater floreat

quae nos educavit,

caros et conmilitones

dissitas in regiones

sparsos congregavit

Florezca la Universidad

que nos ha educado,

y ha reunido a los queridos compañeros

que por regiones alejadas

estaban dispersos.

Mª Ángeles Serrano

Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular

Agradecemos que difundas

Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular