La carga de trabajo del personal docente en las universidades españolas. Por algo nos queremos ir de vacaciones

La carga de trabajo del personal docente en las universidades españolas. Por algo nos queremos ir de vacaciones.

Hace tan sólo unas semanas se han publicado1 en la revista Education Sciences los resultados de una encuesta realizada al personal docente de las universidades españolas hace dos años. El trabajo se titula «A Data Science Analysis of Academic Staff Workload Profiles in Spanish Universities: Gender Gap Laid Bare», sus autores son Ismael Cabero e Irene Epifanio, profesores de la Universidad Jaume I de Castellón, y expone los resultados del análisis estadístico de las respuestas proporcionadas por 703 docentes españoles sobre su carga de trabajo. El objetivo del trabajo es el análisis de la distribución del tiempo de los académicos, tanto en trabajo remunerado como no remunerado y, según los autores, el artículo presenta «una instantánea de la distribución del tiempo que el personal académico español dedica a diferentes tareas».

El artículo comienza analizando la carga de trabajo remunerado, es decir, el trabajo relacionado con tareas docentes, investigadoras y de gestión. La respuesta al promedio de horas de trabajo semanales dedicadas a las diferentes tareas académicas lleva a un dato verdaderamente interesante: la media en la muestra es de 49,04 h semanales. Utilizando la misma comparación que los autores del trabajo, este dato conduce a un sencillo cálculo: si la jornada laboral según la legislación española es de 37,5 h semanales, los docentes universitarios españoles trabajan una jornada y media extra por semana, trabajo que, por supuesto, no es remunerado ni contabilizado en forma alguna. Me pregunto cuál habría sido el resultado de esta encuesta si se hubiera realizado en los últimos meses de este curso académico marcado por la pandemia.

Con respecto al reparto de horas dedicadas a las distintas tareas (docencia, investigación + transferencia, gestión + administración), los resultados son, ciertamente, interesantes. A partir de los datos recogidos en el artículo, se puede calcular el porcentaje de tiempo dedicado a cada una de ellas: el 58,35 % del tiempo se dedica a las distintas actividades docentes (incluyendo las clases presenciales, tutorías, preparación de clases y supervisión de estudiantes), el 32,33 % se dedica a investigación y transferencia y el 9,22 % a gestión y administración. Es decir, si los académicos sólo trabajaran en horario laboral, 7,5 horas diarias, y organizasen sus tareas según estos bloques, podríamos decir que un «docente universitario promedio» comenzaría su semana con tareas docentes y se dedicaría a ellas hasta media tarde del jueves, momento en el que empezaría a ocuparse de trabajos de gestión y administración hasta terminarlos al final de la mañana del viernes. A partir de entonces trabajaría durante algo más de dos jornadas en investigación y transferencia, terminando el domingo a medio día. Este sencillo cálculo permite comprobar que las tareas docentes y administrativas consumen la casi totalidad de la jornada laboral. Y que para poder realizar trabajos de investigación hay que restar horas al tiempo de ocio y de descanso… ¡Por algo necesitamos vacaciones!

Como decía al inicio, el objetivo del trabajo es el análisis de la distribución del tiempo dedicado tanto a trabajo remunerado como no remunerado, pero se hace desde una perspectiva de género. El artículo no sólo analiza la carga de trabajo sino también la edad de los docentes, presentando los datos desglosados por sexo y categoría académica. El desglose por edad y sexo es especialmente interesante, estoy segura de que la mayoría de quienes siendo docentes lean estas líneas verán reflejada su trayectoria vital en las tablas de datos. Este desglose permite comprobar que las diferencias en los datos promedio no son muy grandes, pero las mujeres trabajan más horas (3.3 horas por semana más que los hombres) y dedican más tiempo al trabajo docente y de administración, mientras que los hombres lo hacen a las tareas de investigación y gestión (1.03 h más que las mujeres). Con respecto al trabajo no remunerado los datos no son ninguna sorpresa, si bien los hombres dedican un importante número de horas a los cuidados de personas y a las tareas domésticas, las mujeres invierten 9.5 h más por semana que ellos, más de una jornada laboral, y esta diferencia es mucho mayor en la franja de edad que corresponde a la maternidad. Cuando los autores analizan las edades medias de las personas en función de la categoría académica encuentran que el mayor número de horas dedicado a trabajo no remunerado realizado por las mujeres tiene como consecuencia que, a partir del momento de la maternidad, la carrera profesional de las mujeres se vea retrasada en dos años de promedio.

El análisis de la edad nos lleva también a un dato por todos conocido, la edad media de los profesionales más jóvenes en nuestro sistema es muy elevada, 38 años para los ayudantes doctores que, además, y según los datos de la encuesta, tienen un encargo docente mayor en cuanto al número de créditos.

Los autores finalizan concluyendo que el personal docente universitario está sobrecargado, especialmente en las etapas iniciales y finales de la carrera, y poniendo de manifiesto dos problemas que deberían ser tenidos en cuenta a la hora de desarrollar políticas de plantilla: uno la brecha de género y otro la sobrecarga de trabajo de quienes comienzan su carrera docente e investigadora.

Mercedes Suárez Barrios

Catedrática de Cristalografía y Mineralogía

1 Cabero, I.; Epifanio, I. A. Data Science Analysis of Academic Staff Workload Profiles in Spanish Universities: Gender Gap Laid Bare. Educ. Sci. 2021, 11, 317. https://doi.org/10.3390/educsci11070317.

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